Hay una expresión que solían repetir mucho mis profesores de matemáticas: «Hay miles de formas de desarrollar un problema y llegar al mismo resultado» y esto es completamente aplicable en muchos aspectos de nuestro diario vivir. La forma de llegar a nuestro cliente ideal es uno de estos casos y hoy te comparto algunos tips para que puedas llegar a esa persona que espera por utilizar tu servicio o comprar tus productos (si, de seguro en estos momentos está esperando a que llames su atención).

Conviértete en un imán de tus clientes ideales.

El primero te va con una frase muy atinada: tu audiencia te compra a ti antes de comprar tu servicio/producto. Esto quiere decir que una vez el público decide que le agradas, que está de acuerdo con los valores que representas y se sienten cómodos con la persona detrás de la marca (en caso de que sea una marca personal), toman la decisión de creer en lo que vendes y ¡bam! ventas.

Es importante también que se puedan identificar con la empresa. Imagina que las personas buscan «embajadores» de quién son, esto quiere decir que si soy una persona que recicla todo lo que pueda y el cuidado de la naturaleza es muy importante para mí, no voy a comprar de una empresa que produzca mucho plástico y no esté comprometida con el desarrollo sostenible y el compromiso con el ambiente.

De esta forma todos buscan que lo que la empresa represente, los represente también a ellos y es de suma importancia que conozcas quiénes son estas personas que comparten los mismos valores que tú.

Ahora, no vayas a decir que eres Greta Thunberg en persona si realmente no es así, no busques encajar en lo que crees a otros les guste. Deja que tu marca sea auténtica y cosas maravillosas vendrán, de lo contrario es muy posible que esto se refleje en lo que se comunica y pierdas la credibilidad.

Por último, te comparto este súper-mega-tip: conoce lo que les duele. Suena extraño pero es tal cual: ¿con qué tienen dificultades? ¿cuál es una dificultad que presentan a diario? ¿qué se les hace complicado?…todas estas preguntas te ayudan a posicionar tu oferta y así llevarlos donde desean estar. Ofréceles una solución y has su vida más sencilla.

Ahí lo tienes, es momento de sentarte con un cafecito (o un vinito) y pensar en todas las estrategias que podrás implementar.

¡Suerte!